Tras haber explicado el escenario
y las indicaciones previas que el Buda da a sus discípulos para prepararse, nos
metemos ya en la parte central del Sutra, los “Dieciséis
ejercicios” sobre la plena consciencia en la respiración. Como dije en la
introducción del comentario estos ejercicios se dividen en cuatro grupos de
cuatro ejercicios cada uno. El primer grupo corresponde al primer fundamento
que es el Cuerpo. El Sutra dice así:
1. Al inspirar Profundamente, sé que estoy
inspirando profundamente. Al Espirar Profundamente, sé que estoy Espirando
Profundamente.
2. Al inspirar Ligeramente, sé que estoy
inspirando Ligeramente. Al Espirar Ligeramente, sé que estoy Espirando
Ligeramente.
3. Al Inspirar soy consciente de todo mi cuerpo.
Al Espirar soy consciente de todo mi cuerpo.
4. Al Inspirar sereno todo mi cuerpo. Al Espirar
sereno todo mi cuerpo.
La base de la práctica del primer
fundamento es el seguimiento de la respiración y el saber reconocer como es
nuestra respiración. Es decir, saber si es profunda cuando es tranquila,
relajada o sutil y saber que es ligera cuando es rápida, entrecortada o
abrupta. La práctica de estos dos primeros ejercicios sirven al practicante
como medio para controlar la respiración y así relajar el cuerpo antes de poder
examinarlo como veremos en el tercer ejercicio. El tercer ejercicio nos llama a
ser consciente de nuestra respiración y de nuestro cuerpo. Ser consciente de la
postura para poder pasar el cuarto ejercicio en el que nos piden que serenemos
todo el cuerpo. Cuando nuestra respiración y nuestra atención es sostenida
inevitablemente llegamos a un estado en el que la respiración se vuelve cada
vez más sutil y relajada, lo cual conduce al estado en el que el cuerpo esta
relajado y en el que podemos ser un poco conscientes de esa relajación. Así
entramos poco a poco en el primer fundamento que es el Cuerpo y la Respiración.
A Grosso modo esto es así, ya que en el Satipathana Sutra se profundiza mucho más
sobre la meditación del Primer fundamento pero por ahora creo conveniente dejar
estas pequeñas líneas que el practicante más novel podrá encontrar más fáciles
para dar sus primeros pasos en la meditación. Otro consejo que propongo es la
práctica de las “Maravillosas Puertas del Dharma” una enseñanza del Budismo
Mahayana, que explicare en otra publicación. Por ahora creo que
conocer las dos primeras “Puertas del Dharma” que son Contar y Seguir será más
que suficiente. El Conteo consiste en contar cada ciclo respiratorio de 1 a 10 y de 10 a 1. Ejemplo: Inspiro 1, espiro 1; inspiro 2, espiro 2 etc... hasta llegar a 10 y luego de 10 a 1. y el segundo método que es el seguimiento. Consiste en seguir la respiración desde que entra por la nariz y expande nuestro vientre hasta que sale por la nariz o por la boca y se contrae nuestro vientre. Las dos primeras puertas del Dharma son muy útiles para el entrenamiento de los principiantes. Aunque yo sigo haciéndolo, es lo primero que haga cuando medito y es muy fructífero.
5. Al Inspirar me siento Alegre. Al Espirar me
siento Alegre.
6. Al Inspirar me siento Feliz. Al Espirar me
siento Feliz.
7. Al Inspirar soy consciente de mis formaciones
mentales. Al Espirar soy consciente de mis formaciones mentales.
8. Al Inspirar sereno mis formaciones mentales.
Al Espirar sereno mis formaciones mentales.
Los ejercicios quinto y sexto nos
ayudan a tomar consciencia de la alegría que produce la práctica de la meditación.
Sus beneficios y lo que nos reporta esta práctica en nuestra vida cotidiana más
allá de los 20 o 30 min que le dediquemos al día. Esta alegría que nos produce
la práctica poco a poco se va convirtiendo en la felicidad. En el Budismo
sabemos que no hemos de aferrarnos a ninguna emoción ni sensación, que hemos de
permanecer neutros es decir, ecuánimes que es el tema que abordare en el
decimosexto ejercicio cuando hablo del desapego. Desapego y no aferrarse es lo
mismo. Esto viene dado por que la alergia es una emoción un tanto inestable que viene de la mano de la excitación. Cuando nos alegramos por algo estamos a
veces impacientes, inquietos, exultantes. Sin embargo todas esas sensaciones y
emociones derivadas de la alegría nos alejan un poco de la realidad, hay que
llegar al estado de la felicidad que es más estable, es casi un nirvana. El nirvana en el budismo es el aquietamiento
de las emociones y el aferramiento a la vida. Es un estado en el que uno es
consciente de todo pero sin dejarse atrapar por los pensamientos. Mal dicho
seria como un estado de absoluta felicidad, esto es una licencia que me tomo,
pero no está del todo bien dicho.
En el séptimo ejercicio tomamos
consciencia de las sensaciones físicas, por ejemplo de la sensación de calor o
frio, tensión o relajación, zonas del cuerpo doloridas por la postura… Tomamos
referencia de ellas y las observamos detenidamente, para dejar de
identificarnos con ellas. Esto es sin duda un punto de especial importancia en
la práctica Budista o del Mindfullnes. El no identificarnos con nuestro dolor o
nuestros pensamientos sino más bien convertirnos en un observador de ellos. Como
si fuéramos al cine a ver una película, mientras meditamos hemos de convertirnos
en espectadores de nuestra propia vida. La esencia de la práctica es esa, dejar
ir toda duda, todo aferramiento hasta que no queda nada más que nuestra
verdadera mente. Nuestra verdadera naturaleza despierta.
El octavo ejercicio nos dice que
relajemos y serenemos esas sensaciones físicas, lo cual es la preparación para
ir al siguiente nivel. Una forma de relajar hasta ese nivel es sin duda usar la
respiración y la imagen de que nos hundimos cada vez más por nuestro propio
peso en el cojín, la silla, o donde estemos sentados o tumbados. Nuestro cuerpo
cada vez está más y más ligero con cada ciclo respiratorio y nuestra mente al
igual que un estanque en el cual el fango del fondo poco a poco se posa y deja
ver lo cristalina que es el agua en realidad. Nuestra mente es como el agua
cristalina, nuestros pensamientos y hábitos lo único que hacen es enturbiar esa
agua hasta que no podemos mas y caemos exhaustos.

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