viernes, 10 de abril de 2020

Las Dos Verdades y Los Sellos del Dharma

Las Bases del Budismo II

Hay otras enseñanzas a parte de las “Cuatro nobles Verdades” y el “Noble Óctuple Sendero” que son importantes para comprender los discursos de Buda. En esta entrada voy a tratar de: “Las Dos Verdades” y  “Los Sellos del Dharma”. A Grosso Modo tratare de ir explicando estas enseñanzas. Son por una parte una enseñanza y por la otra son también herramientas para la práctica. Como Buda decía siempre: “No aceptes ninguna enseñanza, ni siquiera las mías, antes de comprobar por ti mismo que te son provechosas y obtienes frutos en tu práctica”.

Es importante hablar de la mente crítica, el Budismo nos da herramientas para ser críticos, para buscar nuestra verdad y crecer por nosotros mismo. No debemos depender de nadie ni aceptar la visión de nadie sin antes comprobar que nos funciona. Debemos cuestionar todo, hasta nuestras propias raíces. Solo así sabremos que estamos evolucionando hacia un estado despierto. Cuestionarse la Fe de uno no es malo. Cuestionarte tus propias creencias puede hacer que tu fe crezca aún más. Eso te convertirá en un mejor: Cristiano, Ateo, Musulmán, Judío o la religión o práctica espiritual que practiques. Pero aún más importante que la religión que sigas, la práctica budista te hará mejor persona y te hará ver y entender los puntos de vista ajenos con mejor perspectiva.

LAS DOS VERDADES

¿Una ola es solo una ola? ¿Un ser humano es realmente un ser humano? ¿Una flor es una flor?
Hay dos verdades. La verdad relativa y la verdad absoluta. No son términos que puedan definirse pues, si defines la verdad la están tintando con tu percepción, entonces deja de ser una verdad. Para hablar de las dos verdades lo voy a hacer respondiendo esas preguntas. Porque para entender la verdad en el budismo hay que ir al reino de la ausencia de signos. Para captar la verdad absoluta hay que trascender la idea de vida o muerte o de duración de una vida o de duración de la muerte. Nacer y morir se plantea como una verdad relativa, es útil saber cuándo nace alguien y cuando muere. Es útil para los documentos o si se trata de alguien importante para delimitar su vida en una época determinada. Pero en términos de verdad absoluta no existe ni el nacimiento, ni la muerte, de ahí que deban llamarse nacimiento y muerte. En el momento que surge la vida surge la muerte. Y surgen las ideas de duración de una vida. Pero si tenemos en cuenta la verdad absoluta sabes que el nacimiento es solo un cambio y que la muerte es otro cambio. Nosotros estamos muriendo y naciendo a cada segundo. Las células de tu cuerpo no son las mismas células que cuando tenías 8 años. El cuerpo al completo ha cambiado, se renueva a cada segundo. Nosotros somos una prolongación de nuestros padres, que a su vez son una prolongación de los suyos y así sucesivamente. En realidad no nacemos, es una transformación y tampoco morimos.

¿La ola muere? La ola, en términos de verdad relativa tiene una existencia determinada y unas características (su signo) que hacen que lo percibamos como una ola, pero la verdad absoluta es que la ola es agua, y que cuando muere, cuando se trasforma vuelve a su verdadera esencia, que es el agua. Los mismo pasa con la Flor. La flor no es una flor porque está formada de elementos no flor, de ahí que lo llamemos flor. Una flor es una manifestación de un conjunto de Dharmas físicos y fisiológicos. Lo que percibimos como flor es una conjunción de elementos como: aire, sol, agua, tierra, minerales… que dan como resultado la flor. La verdad relativa es lo que percibimos como flor, su signo, si forma física. La verdad absoluta es lo que no percibimos. Todos los elementos no-flor que no vemos, eso es su verdad absoluta. Esta visión de la Flor es aplicable al ser humano, porque un ser humano está formado por elementos no-humano como: aire, agua, sol, plantas, minerales… todo esta interconectado, nada es independiente. Si eliminas alguno de los elementos el humano jamás habría podido existir. Hace falta agua, aire, plantas… sin eso el humano muere. Contaminar el aire es contaminarse a uno mismo. En la enseñanza sobre el Cosurgimiento interdependiente Buda nos está dando una lección de ecologismo. Destruir los elementos no humanos es equivalente a destruir a los humanos por que todo está interconectado, nada es independiente de nada, cuando surge A, surge B, y en A esta B y en B esta A. Esto es el planteamiento del Cosurgimiento Interdependiente y de la Verdad Absoluta.

LOS SELLOS DEL DHARMA

Los sellos del Dharma son tres: La Impermanencia, la Ayoidad y el Nirvana. Cualquier enseñanza Budista que no contenga alguno de estos sellos no puede ser considerada como una verdadera enseñanza. Lo cual no quita valor a la enseñanza, pero las verdades enseñanzas posean alguno de los sellos.

La Impermanencia.

La ley de la Impermanencia postula que todo cuanto existe en el universo tiene una duración determinada y nada es eterno. Todo, absolutamente todo es impermanente. Al meditar sobre la Impermanencia aprendemos a observar las cosas de otro modo. Al comprender que no son eternas no nos aferramos a ellas y disfrutamos más de la vida. Desde los seres vivos pasando por los objetos que usamos, coleccionamos, guardamos… los pensamientos, la emociones, el dolor… las enseñanzas y las opiniones. Todo está sujeto a la ley del cambio. A la ley de la transformación. Al saber que la flor es impermanente no lloras cuando pierde sus pétalos o se marchita. Al saber que la flor es impermanente disfrutas aún más de ella. Me gustaría incluir en esta entrada las “Cinco Rememoraciones de Buda” sobre la Impermanencia, son como mantras sobre los que meditar para profundizar en la naturaleza impermanente de las cosas.

“Esta en mi naturaleza enfermar, no puedo escapar de la enfermedad.
Está en mi naturaleza envejecer, no puedo escapar de la vejez.
Está en mi naturaleza morir, no puedo escapar de la muerte.
Estoy sujeto a la naturaleza del cambio, no puedo evitar
el tener que separarme todo cuanto amo.
Mis actos son mi única pertenencia, puedo escapar de sus consecuencias,
mis actos son lo único sobre lo que me sostengo.”

La Ayoidad

En la Ayoidad partimos de que todo está vacío de un yo separado y externo. Es decir, que todo está conectado, todo inter-es con todo lo demás. No se puede explicar la ayoidad sin hablar del inter-ser o de la vacuidad. Las enseñanzas en el budismo están interconectadas, para entender unas necesitar entender otras. Nada está vacío de una existencia separada ni posee un ente que viva separado y que sea eterno. La vacuidad habla de que estamos vacíos de un yo eterno permanente pero que a la vez estamos llenos de todo el universo. Es como una célula del cuerpo. Una sola célula de tu cuerpo contiene toda la información para crear una copia exacta de ti mismo. Estamos vacíos, pero contenemos todo el cosmos en nuestro interior. Formamos parte de él pero no podemos existir de forma separa a él. Inter-somos con el universo y con todo cuanto existe en él y en nuestro planeta. Compartimos elementos con los arboles como agua, minerales, el sol… somos el árbol y somos humanos. Somos los observadores y el objeto observado. No podemos poner una línea divisoria y decir que estamos separados de nada porque no es verdad. Estamos interconectados a todo y todo esta interconectado a nosotros. Somos como un súper-organismo. Al igual que en nuestro cuerpo somos como las células de un gran cuerpo que se van renovando y cumplen su función. Eso es la ayoidad, no vivimos separados del mundo, vivimos en el mundo y tenemos que despertar y comprender que somos el mundo. Somos los océanos que contaminamos. Somos los árboles que talamos. Somos los animales que cazamos y extinguimos. Nos contaminamos a nosotros mismos.

El Nirvana

El Nirvana es un estado, no un lugar al que llegar. El Nirvana es el estado de extinción de todo deseo, de toda ira, de todo odio, de toda emoción insana o pensamiento insano. Es un estado de enfriamiento del fuego de las emociones. No es una meta. No es un objetivo a cumplir ni un lugar al que llegar. El Nirvana es una cualidad de la mente despierta entrenada. Cuando trasciendes toda idea. Cuando comprendes que no existe el nacimiento o la muerte. Cuando estas abierto al sufrimiento de los demás y al tuyo propio. Cuando alcanzas el Nirvana no es que te vuelvas frio o distante. En ese estado has alcanzado una gran compasión y amor por todos los seres del mundo. El Nirvana no es la muerte como mucha gente piensa sino más bien un estado de la mente despierta superior. Un Buda perfectamente iluminado es el que alcanza el Nirvana. Buda alcanzó el Nirvana bajo el Boditaru a los 30 años y desde entonces vivió hasta los 80. Había alcanzado la mente más superior pero aun así siguió practicando hasta su muerte y siguió enseñando. En él no había ira, ni celos, ni resentimiento. En él solo había compasión, amor y empatía hacia todo ser vivo. Una cualidad del Nirvana es que si intentas alcanzarlo, si tu objetivo es llegar a esa meta, cumplir ese objetivo. Nunca llegaras a él. No es algo que se pueda tener ni conseguir. Es algo que nace con la práctica y la humildad.

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